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La Abuela Rockera: la mujer que Vallecas no quiso olvidar

Ángeles descubrió el rock siendo ya mayor. Acabó en una portada de Panzer y sus amigos le dedicaron un busto en Vallecas. Esta es la historia detrás de su saludo.

WAONDEREspaña / Madrid
Ilustración del busto de bronce de la Abuela Rockera, con gorra, pañuelo, cazadora y mano derecha levantada sobre un pedestal de granito; entorno interpretado

Una gorra, una sonrisa y la mano en alto

En el bulevar de Peña Gorbea, en Vallecas, una mujer mayor te saluda desde un pedestal. Lleva gorra, pañuelo y una cazadora llena de detalles. Su mano derecha hace los cuernos del heavy. El rostro, en cambio, no tiene nada de desafiante: conserva una sonrisa pequeña.

Es Ángeles Rodríguez Hidalgo, la Abuela Rockera. No fue cantante ni guitarrista. Fue una mujer que encontró una música nueva cuando ya era mayor y acabó siendo tan querida que músicos y amigos reunieron dinero para recordarla en bronce. Lo singular no es solo su edad. Es todo lo que llegó a ocurrir después de aquel descubrimiento.

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Antes del rock hubo una vida entera

Ángeles nació en Argentina en 1900. Mucho antes de los conciertos, enviudó a los 41 años y sacó adelante a cinco hijos trabajando en casas y en Caja Postal, según la semblanza de Somos Madrid.

Ese pasado importa. Si solo miramos la gorra y la cazadora, podemos quedarnos con una imagen graciosa. Detrás hubo décadas de trabajo y responsabilidades; la música no resume su vida, pero abrió una parte de ella que terminó dejando huella en otras personas.

El Ayuntamiento cuenta que se aficionó al rock siendo ya septuagenaria, al acompañar a su nieto a un concierto. No tenemos una fecha y un primer grupo comprobados. No hace falta inventarlos: basta con pensar en esa distancia entre ir a acompañar a alguien y acabar encontrando un lugar propio.

De acompañante a una voz que se escuchaba

Ilustración de una mujer mayor con gorra y cazadora entre jóvenes que escuchan una actuación de rock en una salaEvocación de su presencia entre aficionados de distintas generaciones; no reconstruye un concierto ni identifica a sus acompañantes.

Su presencia dejó de ser ocasional. Ángeles frecuentaba conciertos y salas, y también participó en radio. El reportaje de Uppers recoge el recuerdo del locutor Paco Pérez Bryan: llegó acompañada de su nieto y pidió participar en el programa. Es un testimonio retrospectivo, no una conversación que podamos reproducir como si hubiéramos estado allí.

La selección de esculturas de Turismo Madrid recuerda además sus colaboraciones en Heavy Rock. No era únicamente alguien a quien los demás miraban por ser diferente: también tenía algo que decir.

Ilustración evocadora de Ángeles conversando con un joven locutor ante un micrófono de estudio analógicoUna voz dentro de la comunidad musical: escena imaginada a partir de su participación documentada en radio, no un estudio o una emisión reales.

La portada que terminó convertida en bronce

Panzer la eligió para la portada de Toca madera. La gorra, la cazadora y la mano levantada convirtieron su retrato en una imagen reconocible del rock español. Rockpapeltijeras recoge el recuerdo del cantante Carlos Pina sobre aquella sesión: la ropa que llevaba Ángeles para la foto era prestada por él.

Es un detalle pequeño que acerca la imagen. La ropa del músico pasó a ella para una fotografía; con el tiempo, ese gesto encontraría otra forma de durar. El busto de Carmen Jorba conserva la indumentaria y el saludo asociados a aquel retrato, sin que tengamos que confundir una carátula con toda una biografía.

Un homenaje que pagaron sus amigos

Ángeles murió en 1993, a los 93 años. Sus amigos no se limitaron a recordarla en privado. La ficha municipal del homenaje explica que un concierto en la sala Canciller, junto con aportaciones de Madrid Rock y Mario Scasso, permitió sufragar la escultura.

El Ayuntamiento sitúa el busto en Peña Gorbea desde 1994. Las fuentes discrepan sobre algunos días de esa cronología; aquí no los damos por resueltos. Lo que sí queda claro es el origen colectivo del homenaje: personas que la habían conocido quisieron que siguiera teniendo sitio en el barrio.

Qué mirar cuando pases por Peña Gorbea

Busca el busto en un lateral del bulevar, en San Diego, distrito de Puente de Vallecas. La ficha patrimonial del monumento describe el bronce a tamaño natural, el pedestal de granito y sus placas. Mira el pañuelo, las solapas y la muñequera antes de leer la despedida: «Adiós, abuela, amiga rockera… Sólo el tiempo nos separa».

Nuestra portada es una ilustración: conserva esos rasgos del busto, pero la luz y el entorno están interpretados. No documenta el estado exacto de la escultura hoy.

Tal vez, después de conocerla, la mano levantada deje de parecer una ocurrencia. Puede ser el saludo de alguien que todavía encontró algo nuevo que le gustaba, y de una comunidad que quiso devolverle el cariño. No te espera una estrella sobre un escenario: te espera una vecina a la que sus amigos hicieron un monumento.

Madrid guarda otros homenajes inesperados, como el pequeño monumento al Perro Paco en Huertas. A veces, conocer a quién recuerdan cambia más el paseo que añadir otra parada.

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