El Capricho: tres sorpresas para perder la prisa en Madrid
Un templo sin techo, un pabellón para observar abejas y una casa de campo que no es lo que parece: prepara un paseo distinto por El Capricho.

Hay un jardín en Madrid donde una casa humilde forma parte de una escenografía aristocrática y las abejas tuvieron su propio pabellón. No hace falta irse de la ciudad para encontrarse con algo que descoloque un poco.
El Capricho, en la Alameda de Osuna, invita a eso: entrar sin una lista interminable y dejar que tres construcciones cambien tu manera de mirar. Guarda esta propuesta para un sábado o un domingo; el jardín no abre al público todos los días.
Descubrir El Capricho con WAONDERAntes de pasear: un jardín que dirige tu mirada
La duquesa de Osuna, María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel, impulsó este lugar a finales del siglo XVIII. No era simplemente una finca con árboles bonitos: era un espacio de arte, conversación y pequeñas sorpresas.
Fíjate en el contraste entre los setos regulares del parterre francés y los caminos que parecen perderse entre árboles. Esa aparente espontaneidad también se diseñó. Turismo de Madrid explica los tres lenguajes del jardín: francés, italiano e inglés. Puedes empezar por las formas ordenadas y después seguir una curva, sin convertir el paseo en una carrera por completarlo todo.
Baco: un templo con el cielo por techo
El templete aparece sobre una pequeña elevación. Sus columnas claras dibujan una forma elíptica; dentro está Baco. Mirado desde el camino, tiene algo de escenario que espera a sus personajes.
Acércate lo suficiente para distinguir las columnas estriadas y el hueco sobre ellas. No estás viendo un templo antiguo trasladado a Madrid: es una construcción de este jardín. Y tampoco nació exactamente como hoy lo vemos: la cubierta que tuvo desapareció. El cielo abierto cuenta también la historia de lo que no se conservó.
La ficha municipal del conjunto describe doce columnas jónicas, agrupadas de tres en tres. Prueba a contarlas desde el camino: el detalle transforma una silueta bonita en una pequeña investigación.
Ver el templete de Baco en WAONDEREl Abejero: detenerse ante lo diminuto
Después de la arquitectura solemne, busca un pabellón bajo, de tonos claros y cúpula gris. Su nombre es una pista: el Abejero se creó para contemplar la vida y el trabajo de las abejas.
Ilustración del exterior del Abejero; no representa un interior visitable ni una actividad actual.
La curiosidad aquí cambia de escala. Un jardín capaz de levantar un templo también reservó un edificio para observar insectos. Esa combinación de representación y atención a la naturaleza hace especial el paseo. No necesitas entrar para entender la idea: mira sus proporciones domésticas y compáralas con las de Baco. Spain.info recoge ambos caprichos.
Conocer la historia del AbejeroLa Casa de la Vieja: la sencillez también era teatro
La piedra irregular, las vigas oscuras y las tejas parecen pertenecer a una casa de campo encontrada por casualidad. Pero esta cabaña forma parte del juego del jardín: representaba una vida rural dentro de una propiedad aristocrática.
Recreación ilustrativa del exterior: una construcción rústica concebida como parte del jardín.
Eso cambia la pregunta. Ya no es solo «¿quién vivía aquí?», sino «¿por qué alguien quiso construir aquí una casa que pareciera tan humilde?». La sorpresa está en ese contraste: dentro de una finca de recreo aristocrática, también la apariencia de una vida sencilla era algo que se construía.
Descubrir la Casa de la ViejaCómo hacer tuyo el paseo
Estas son tres paradas para elegir, no un itinerario señalizado ni un orden obligatorio. Reserva una mañana tranquila según tu ritmo, consulta el plano del acceso y sigue los caminos autorizados. Puedes detenerte en una sola construcción y dejar las demás para volver.
Escena evocadora del paseo paisajista; no es un mapa ni una representación exacta de un tramo.
El jardín está en Paseo de la Alameda de Osuna, 25; la estación de referencia es El Capricho, línea 5. El acceso es gratuito. Según el horario consultado, de octubre a marzo abre sábados, domingos y festivos de 9:00 a 18:30, hora de Madrid. Comprueba horarios, normas y posibles cierres meteorológicos antes de salir.
No es un plan de picnic: no se permite comer dentro, ni acceder con animales de compañía, bicicletas o patines. El búnker tiene visitas y reservas separadas. La entrada al jardín tampoco garantiza entrar al palacio: consulta por separado sus condiciones de visita actuales.
Si te apetece seguir buscando paseos con historia, nuestra selección de la Comunidad de Madrid ofrece otras posibilidades. Pero quizá lo mejor de El Capricho sea salir con una pregunta pequeña que no tenías al entrar.
Llevar la curiosidad a El CaprichoSección
Ideas para salir

